Ingeniería y medio ambiente
El ingeniero en la sociedad y la naturaleza
El papel del ingeniero en la
sociedad, y en su relación con la naturaleza, ha sido un tema poco
estudiado. El análisis de este papel supone encontrar la razón de
la existencia de la tecnología, la precisión de sus alcances, y
la valoración de su actuación. Esto es, se requieren respuestas a
las preguntas: ¿por qué existen las ingenierías?, ¿cuál es la
trascendencia de su actuación?, ¿cuál es la responsabilidad de los
ingenieros por las implicancias de sus obras?
Ninguno de estos temas constituye
preocupación de la enseñanza universitaria de las diversas ingenierías.
Esta falta de atención es un reflejo de la equívoca percepción que tiene
el ingeniero sobre la aparente neutralidad de su trabajo. En los hechos,
los ingenieros son los principales actores en la vinculación del hombre
con una naturaleza a la que busca transformar, pretendiendo que sólo
responde ante quien le encargó el trabajo. Sin embargo, las obras
elaboradas por la ingeniería tienen implicancia en los ámbitos físico,
social y económico. Es más, muchos cambios en el comportamiento de
distintas sociedades, incluso en sus aspectos ideológicos, son
explicados tomando en cuenta los avances y las disponibilidades
tecnológicas.
De otro lado, y felizmente, cierto
desarrollo tecnológico está ayudando a reducir elementos contaminantes.
La proporción de minerales en artefactos metálicos es cada vez menor al
encontrarse diseños más livianos. La abundante arena, es la base para el
uso de sílice en conductores, o la propuesta de obtener energía para
automóviles a partir del hidrógeno y el oxígeno.
Técnica y tecnología
Conviene diferenciar entre técnica
y tecnología. Aunque los alcances de esta diferencia no constituyen una
cuestión acabada, la aceptación más común considera que la técnica
incluye los procesos que conducen a un resultado determinado (por
ejemplo, la técnica para manejar un vehículo, la técnica para preparar
cemento, o la técnica para efectuar una operación quirúrgica). Mientras,
la tecnología engloba las técnicas (esto es, los procesos) así
como los medios e instrumentos que son necesarios para la obtención de
ese resultado.
Las técnicas y tecnologías han
evolucionado desde los procesos intuitivos primarios, a las habilidades
artesanales, y a sustentarse en conocimientos científicos. Es en esta
última etapa en que devienen en ingenierías. Los componentes
científicos con los cuales interactúa cada ingeniería, son a su vez
parte intrínseca de la misma; por ello, no se reconoce una categoría de
pre-ingeniería. Su desarrollo se consolida a partir de la
Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX. A los procesos
manufactureros que la caracterizaron originalmente, se incorporaron
también los procesos conceptuales, propios de la informática.
Visiones en torno a la tecnología
Es diferente cómo percibe un
ingeniero el papel o razón de ser de las tecnologías en la historia, a
cómo se visualiza este rol desde el lado de las humanidades. Estas son
dos escuelas de pensamiento distintas en relación con las tecnologías y
las ingenierías, y así son distinguibles en los trabajos de quienes han
estudiado este tema. Para la primera de ellas, a través de sus obras, el
ingeniero o el tecnólogo le facilita al hombre un mayor espacio de
actuación. En la segunda, los humanistas consideran que las obras
construidas delimitan o confinan el espacio del hombre.
¿Es posible pensar en una suerte
de síntesis de ambas escuelas, expresada en la visión de un ingeniero
humanista?, que al parecer no ha sido escrita en forma organizada.
Desde el punto de vista del tecnólogo
El comienzo de esta perspectiva es
atribuido a Newton, cuya escuela aspiraba a explicar el mundo a partir
de las relaciones mecánicas. Sin embargo, se admite que Ernst Kapp (1808
– 1896) estableció las bases de este pensamiento. Además, Kapp fue un
pionero en relacionar la actuación del técnico con el medio ambiente.
Contando con la experiencia de
haber vivido y trabajado en el campo, Kapp postulaba que la tecnología
había orientado la historia, al posibilitar al hombre la liberación de
su dependencia respecto a la naturaleza y superar sus desafíos. Por
ello, con el auxilio de las distintas ingenierías, el hombre delinea y
amplía su espacio, e incluso el tiempo (a través de las tecnologías de
comunicación). De acuerdo a esta concepción, y según los postulados de
Kapp, la tecnología extiende las posibilidades de acción del hombre
tanto con la naturaleza como con los otros hombres.
Esta actuación del hombre respecto
a la naturaleza, la efectúa a través de instrumentos, que a decir de
este filósofo, simulan una extensión del hombre mismo. Así, un gancho
semeja un dedo doblado, un plato a la parte central de la palma de la
mano, un arado al brazo y la mano. Este diseño, sin embargo, habría
resultado de una actuación inconsciente del hombre.
Este punto de vista, que después
sería ampliado por otros pensadores, junto también con una cada vez más
extensa y compleja acción de los tecnólogos, consideran que tal
actuación se constituye en el eje del desarrollo humano. La tecnología
que también le permitió al hombre dejar la tierra, y recrear la vida en
pequeñas probetas.
A través de la tecnología, el
hombre opta por no ser parte de la naturaleza, antepone su existencia.
Desde el punto de vista del humanista
Esta orientación concede la
preeminencia de lo humanístico sobre lo tecnológico. Parte del
reconocimiento de que el hacer o construir obedece a fines distintos a
los de si mismo. Así, se construye una casa no por la casa misma. Su
planeamiento e implementación responde al reconocimiento de necesidades
del hombre, así como de sus raíces culturales.
Al
norteamericano Lewis Mumford (1835 – 1900) se le considera un pionero
distinguido de esta escuela. En el marco de una orientación romántica
respecto a la naturaleza y su armonía con la vida urbana, Mumford
postulaba que las motivaciones psicológicas y culturales del desarrollo
tecnológico, no conducen finalmente a la expansión humana de la relación
del hombre con la naturaleza. Por el contrario, están representando su
propia limitación. La vivienda urbana, por ejemplo, restringe –en vez de
ampliar- el espacio que de esta manera el propio hombre se asigna.
Para Mumford, el mejor
reconocimiento del que pensar e interpretar es superior al hacer, se
hace evidente en la siguiente comparación. Si todos los inventos
mecánicos desaparecieran, las condiciones de vida serían seriamente
afectadas, pero el hombre seguiría siendo hombre. Sin embargo, si
perdiese su capacidad de reflexionar, dejaría de ser hombre.
Por el mismo tiempo, el filósofo
José Ortega y Gasset (1883 – 1955) expresó sus meditaciones sobre la
técnica. Para él, el hombre es un constructor tanto de si mismo como de
lo que lo rodea y circunscribe. Esto significa que el homo faber,
no sólo debe construir su realidad material, sino también crear su
propia realidad espiritual. A partir de tal concepción, según lo
expresara Ortega y Gasset en 1951, el hombre es un ser técnico. El mito
del filósofo es que en sus inicios, el hombre se siente parte de la
naturaleza. Posteriormente, es motivado por múltiples fantasías que le
provocan insatisfacción y deseos de crear un mundo nuevo, lo cual
logrará a partir de la técnica.
Referencias
Estas notas han
tomado en cuenta las siguientes referencias, a las cuales se recomienda
recurrir para una más amplia y mejor interpretación.
Mitchman, Carl. ¿Qué es la
Filosofía de la Tecnología? Editorial Anthropos. España, 1989.
Quintanilla, Miguel Ángel. Varios
artículos recopilados en el volumen denominado Tecnología y Sociedad.
Editado por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima, 1999.
Diccionario de filosofía en
CD-ROM. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Copyright © 1996
Tecnología ideología y ética. Eventos sobre el medio ambiente. Políticas y principios ambientales. El concepto de medioambiente. Sobre la evaluación ambiental. Impactos en aguas superficiales. Tratamiento del agua. Dióxido de cloro. Introducción a LEED. El cambio climático. Nuevos conceptos ambientales.
